• En pocas palabras

    Todos los cerebros del mundo son impotentes contra cualquier estupidez que esté de moda. Jean de La Fontaine
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    No intentes jamás curar el cuerpo, sin antes haber curado el alma. Hipócrates
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    Visión es el arte de ver las cosas invisibles. Jonathan Swift
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    El tipo de filosofía que uno elige depende del tipo de persona que uno es. J.G. Fichte

  • Es necesario liberarse de las cadenas de las ocupaciones cotidianas y de los asuntos políticos... Hay que huir de la política porque daña y destruye la felicidad.
    Epicuro

  • La existencia está más allá del razonamiento... Cuando hayas visto las limitaciones de la inteligencia... empezarás a superar la mente... El hombre es un signo de interrogación, es una bendición. Celébralo".
    Osho

  • Traductor

De la divina acracia

Tolstoi. Cristianismo y Anarquismo

 

El mal causado a los hombres por el gobierno es siempre proporcional al estado moral y religioso de la sociedad, cualquiera que sea su forma.

Sin embargo, ciertas gentes, ante todo el mal cometido en la actualidad por el gobierno ruso – gobierno especialmente cruel, grosero, estúpido y embustero – piensan que todo ese mal no se produciría si el gobierno ruso estuviese organizado como debía estarlo, sobre el modelo de otros gobiernos existentes (que son las mismas instituciones, buenas para cometer impunemente sobre sus pueblos toda clase de crímenes); y para buscar remedio, esas personas emplean todos los medios que están en su mano pensando que el cambio de formas exteriores puede modificar el fondo.

Una actividad semejante me parece ineficaz, fuera de razón, irregular (es decir, que los hombres se atribuyen derechos que no tienen) e inútil.

Encuentro esta actividad ineficaz, porque la lucha por la fuerza, y, en general, por las manifestaciones exteriores (y no por la sola fuerza moral) de un grupo pequeño de personas contra un gobierno poderoso que defiende su vida y que para ello dispone de millones de hombres armados y disciplinados, y de millones de rublos, porque semejante lucha, bajo el punto del éxito posible, no es más que ridícula, y es sensible bajo el punto de vista de la suerte de esos desgraciados que dejándose arrastrar pierden su vida en esta lucha desigual.

Esta actividad me parece irrazonable, puesto que hasta en la hipótesis más probable – el triunfo de los que luchan actualmente contra el gobierno – la situación de los hombres no podría mejorarse.

….

Mientras que los hombres sean incapaces de resistir a las seducciones del miedo, del lucro, de la ambición, de la vanidad, que humillan a unos y depravan a otros, formarán siempre una sociedad compuesta de violadores, de impostores y de sus víctimas. Para que esto no suceda, cada individuo debe hacer un esfuerzo moral sobre sí mismo. Los hombres sienten esto en el fondo de su alma, pero quieren esperar de un modo cualquiera, sin hacer esfuerzos, lo que no se ha conseguido por el esfuerzo.

….

Aparece una teoría con arreglo a la cual se trata de probar que los hombres pueden, sin esfuerzos, obtener los resultados del esfuerzo (…) teoría extraordinaria de la mejora de la vida social por el cambio de las formas exteriores

….

Los hombres reconocen que tienen en su vida, algo de malo, y que hay también algo que es preciso mejorar. Pero al hombre no le es factible más que mejorar una cosa: a sí mismo.

Pero para mejorarse a sí mismo, es preciso ante todo, reconocer lo que no es bueno, y esto, el hombre no lo quiere hacer. Y he aquí, por qué se fija toda la atención, no sobre lo que esté siempre en nuestra facultad hacerlo, y sí sobre las condiciones exteriores que no son de nuestra incumbencia y cuyo cambio no puede mejorar la situación de los hombres, como tampoco trasegándole se mejoran las cualidades del vino. Y he aquí que empieza una actividad: 1° estéril, 2° enojosa, orgullosa (pues corregimos a los demás), perversa (se puede matar a los que sean un obstáculo al bien común) y depravada.

Reconstituyamos las formas sociales y la sociedad prosperará. ¡Eso sería hermoso si el bien de la humanidad se lograse tan fácilmente! Por desgracia, o mejor dicho, por fortuna (pues si los unos pudiesen arrebatar la vida a los otros, esto seria la mayor desgracia de los hombres) y esto no es así. La vida humana se modifica no por el cambio de las formas exteriores y sí, solamente por el trabajo interior de cada individuo sobre sí mismo. Y cada esfuerzo para obrar sobre las formas exteriores o sobre los demás, no hace más que alterar, disminuir la vida de este o de aquellos que – como todos los hombres políticos, reyes, ministros, miembros del parlamento, revolucionarios de todas clases, liberales – ceden a este error pernicioso.

En resumen mi opinión sobre los acontecimientos actuales es la siguiente: el gobierno ruso como todos los gobiernos que existen – americano, francés, japonés, inglés – es un horrible, inhumano, impotente bandido cuya actividad malhechora se manifiesta sin cesar. Por este motivo todos los hombres razonables deben con todas sus fuerzas, tratar de librarse de cualquiera forma de gobierno, como los rusos deben tratar de librarse del gobierno ruso.

Para librarse de los gobiernos no es necesario luchar contra ellos por las formas exteriores (insignificantes hasta el ridículo en atención a los medios de que disponen los gobiernos) es preciso únicamente no participar en nada, no sostenerles y entonces caerán anonadados.

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Les parece a los hombres que su situación se ha mejorado gracias a los cambios de las formas exteriores de la vida, y, sin embargo esos cambios no han sido siempre la consecuencia de una modificación de la conciencia.

Todos los cambios exteriores de las formas que no son consecuencia de una modificación de la conciencia, no solamente no mejoran la condición de los hombres, sino que con frecuencia la agravan. No son los decretos del gobierno los que han abolido las matanzas de niños, las torturas, la esclavitud, es la evolución de la conciencia humana quien ha provocado la necesidad de estos decretos; y la vida no se mejora más que en la medida en que sigue el movimiento de la conciencia, es decir, en la medida en que la ley del amor ha reemplazado en la conciencia del hombre la ley de la violencia.

Si las modificaciones de la conciencia ejercen influjo sobre las de las formas exteriores de la vida, les parece a los hombres que la recíproca debía ser verdadera, y como es más agradable y más fácil (los resultados de la actividad son evidentes) dirigir la actividad sobre los cambios exteriores, prefieren siempre emplear sus fuerzas no en modificar su conciencia y sí en cambiar las formas de vida, y por esta causa, en la mayoría de los casos se ocupan no de la esencia del asunto sino de su forma. La actividad exterior inútil, cambiadiza, que consiste en establecer y aplicar formas exteriores de vida, oculta a los hombres la actividad interior, esencial del cambio de su conciencia, que es la única que puede mejorar su vida. Y este error es el que retarda cada vez más el mejoramiento general de la vida de los hombres.

Una vida mejor no puede lograrse más que con el progreso de la conciencia humana, y por esto, todo hombre que desee mejorar la vida, debe dedicarse a mejorar su conciencia y la de los demás. Pero esto es precisamente lo que los hombres no quieren hacer, al contrario, emplean todas sus fuerzas en el cambio de las formas de vida esperando que reportarán una modificación de la conciencia.

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No son las instituciones complicadas, las asociaciones, los arbitrajes, etc., las que salvarán a la humanidad, será el simple razonamiento, cuando se haga general.

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Se necesita sólo que el hombre se despierte del hipnotismo en que vive, que mire sobriamente lo que el Estado exige de él para que, no sólo se niegue a obedecer, sino que sienta un asombro y una indignación indecibles porque se atrevan a tener con él semejantes exigencias.

….

El poder se destruiría por sí solo, gracias a la no obediencia y principalmente, como ha dicho Tucker, a la no participación en la autoridad. Su respuesta a la segunda pregunta, es que los hombres, desembarazándose de la creencia supersticiosa sobre la necesidad del poder, no seguirían más que su interés personal, se agruparían entre ellos según las formas más regulares y más ventajosas para cada cual.

….

Si vosotros sois de esas personas sinceras que quieren servir al pueblo por medio de la actividad revolucionaria socialista, sin hablar de la insuficiencia de este fin, del bienestar material que nunca satisface a nadie, reflexionar sobre los medios de que disponéis para lograrlo. Esos medios son: primero y principal, inmorales, por que contienen la mentira, el engaño, la violencia y las matanzas y, segundo, en ningún caso alcanzarán su objeto.

….

Para que los hombres puedan vivir la vida común sin oprimirse mutuamente, no son las instituciones sostenidas por la fuerza las que se necesitan, y sí un estado moral de los hombres en el cual por convicción interna, y no por fuerza procedan con los demás como quieren que los otros proceden con ellos.

….

Siendo esto así, es evidente que la actividad de los hombres que deseen servir a su prójimo debe dirigirse no a la institución de las formas nuevas, sino hacia el cambio y perfección de sí mismo y de los demás hombres.

Los hombres que procedan en contra de esto piensan por regla general, que las formas de la vida, y las cualidades de los humanos y las ideas que tienen del mundo, pueden perfeccionarse simultáneamente. Pero al pensar eso los hombres cometen el error de costumbre y toman el efecto por la causa y la causa por el efecto o el fenómeno que le acompaña.

El cambio de las cualidades de los hombres y de su concepto del mundo entraña inevitablemente el cambio de las formas en las cuales han vivido los hombres mientras que los cambios de las formas de la vida no solamente no ayudan al cambio de las condiciones de los hombres y de su concepción del mundo, si no impiden aún más dirigiendo sobre una vía falsa la atención y la actividad de los seres humanos. Cambiar las formas de la vida esperando por este medio, cambiar las cualidades de los hombres y su concepto sobre el mundo, es lo mismo que colocar de diferentes maneras leña verde en una estufa, con la esperanza de que puesta de cierto modo arderá la leña verde. Sólo la leña seca se enciende de cualquier modo que se coloque.

Este error es tan evidente que los hombres no podrían ignorarle si no hubiese una causa que les prepara a este engaño. Esta causa estriba en que el cambio de las cualidades de los hombres debe empezar por sí mismos y exige mucha lucha y trabajo, mientras que el cambio de la forma de la vida de los demás se hace con facilidad, sin trabajo interior, y tiene el aspecto de una actividad muy grave e importante.

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Necesitamos una interpretación exacta del capitalismo que le libere de la tara economicista que le incluyó Marx. Marx se equivocó en su análisis del capitalismo y lo hemos pagado con un montón de fracasos, tenemos que considerar el capitalismo como una realidad integral, interna y externa, que necesita una transformación del sujeto y del sistema de valores y no solamente una mera transformación económica, la transformación económica no sirve, porque en definitiva lo que importa no es la economía sino el ser humano. El ser humano es sustantivo y el ser humano no es algo dado en la historia, el ser humano se puede construir en una dirección o en otra: se puede autoconstruir y se puede construir desde fuera, y se lo construye como meros instrumentos del sistema constituido.

Félix Rodrigo Mora

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El gobierno es para los borregos, es el pastor de los borregos; el borrego es alguien que necesita ser dirigido por otro porque tiene miedo, para estar protegido […] pero ¿y si nadie creyera en una autoridad externa? Entonces no existiría soberanía externa. Si dejo de creer que necesito un gobierno y dejo de pagar, no habrá más gobierno. Entonces soy yo quien tengo la autoridad […] la autoridad suprema está en nuestro interior […] no pertenezco al Estado, me pertenezco a mi misma, y obedezco a mi conciencia. Es un cambio de gobierno, de poder. De poder externo al interno […] Los gobiernos externos son sólo la manifestación exterior de nuestro ego interno.[…] La única paz verdadera es interior. Y cuando estemos en paz interiormente, se manifestará en el exterior. […] Si sigo aceptando ser explotado, seguirá funcionando. Y no hablo de rebelarse, nada de eso. Se trata de obedecer a mi autoridad interior […] Yo puedo cesar de dejarme vampirizar. Nada me obliga a dar mi energía. Doy mi energía porque, en contrapartida, quiero pertenecer a un país, gozar de seguridad, de protección. Pero no necesito nada de eso […]

Ghislaine Lanetot. Entrevista de Alish, 2012. Youtube y Vimeo

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No hay que hacer nada para cambiar el mundo, hay que verlo de otra manera…cuando yo hago juicios contra los demás son los juicios que hago contra mí mismo, cuando yo busco culpables es la culpabilidad que siento que está en mi. Por tanto, si yo me perdono, si yo me culpabilizo, culpabilizo. El mundo no necesita de salvadores del mundo.

Enric Corbera. Mayo 2012

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El poder no corrompe: son las personas corruptas las que se sienten atraidas por el poder.

La política casi puede reducirse a una regla matemática: política es igual a deseo de poder.

Para mí, la política es un afán de demostrar que eres superior. Pero ¿Por qué? Porque, en el fondo, te sientes inferior. Y el hombre de instinto ha de sentirse inferior, es inferior. No se trata de un “complejo de inferioridad”; es un hecho, una realidad; es inferior.

Poder, política y cambio. Osho

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Hay dos Socialismos

Ernest Lesigne

 

Uno es comunista, el otro es solidario.

Uno es dictatorial, el otro libertario.

Uno de metafísico, el otro positivo.

Uno es dogmático, el otro científico.

Uno es emocional, el otro reflexivo.

Uno es destructivo, el otro constructivo.

Ambos están por el máximo bienestar posible para todos.

Uno busca establecer la felicidad para todos. El otro busca hacer capaz a cada uno de ser feliz a su manera.

El primero considera al Estado como una sociedad sui generis, de una esencia especial,

el producto de una suerte de derecho divino aparte y por encima de toda la sociedad,

con derechos especiales y con derecho a una obediencia especial;

el segundo considera el Estado como una asociación como cualquier otra,

generalmente manejada peor que las otras.

El primero proclama la soberanía del Estado,

el segundo no reconoce ninguna clase de soberanía.

Uno desea a todos los monopolios controlados por el Estado;

el otro desea la abolición de todos los monopolios.

Uno desea a la clase gobernada convertida en la clase gobernante;

el otro desea la desaparición de todas las clases.

Ambos declaran que el presente estado de cosas no puede perdurar.

El primero considera las revoluciones como los agentes indispensables de las evoluciones; el segundo enseña que la represión por si sola convierte a las evoluciones en revoluciones. El primero tiene fe en un cataclismo.

El segundo sabe que el progreso social es el resultado del libre juego de los esfuerzos individuales.

Ambos entienden que estamos entrando en una nueva fase histórica.

Uno desea que no haya más que proletarios.

El otro desea que no haya más proletarios.

El primero desea tomar todo para todos.

El otro desea que cada cual tenga lo que le pertenece.

El primero desea que todos sean expropiados.

El otro desea que todos sean propietarios.

El primero dice: “Haz como desea el gobierno”

El segundo dice: “Haz como te plazca”

El primero amenaza con el despotismo.

El otro promete libertad.

El primero hace a cada ciudadano un sujeto del Estado.

El segundo hace al Estado un empleado del ciudadano.

Uno proclama que el sufrimiento de los trabajadores es necesario para el nacimiento de un nuevo mundo.

El otro declara que el progreso real no causará sufrimiento a nadie.

El primero tiene confianza en la guerra social.

El otro cree en las obras de la paz.

Uno aspira a comandar, regular, legislar.

El otro desea que exista un mínimo de comando, regulación, legislación.

Uno será seguido por la más atroz de las reacciones.

El otro abre horizontes ilimitados de progreso.

El primero caerá, el otro triunfará.

Ambos desean igualdad.

Uno bajando las cabezas que sobresalen muy alto.

El otro elevando las cabezas que están muy bajo.

Uno busca igualdad bajo un yugo común.

El otro asegurará la igualdad en completa libertad.

Uno es intolerante, el otro tolerante.

Uno asusta, el otro reconforta. Uno desea dar instrucciones a todos.

El segundo desea que cada uno se instruya a sí mismo.

El primero desea sostener a todos.

El segundo desea que cada uno sea capaz de sostenerse a sí mismo.

Uno dice:

La tierra al Estado.

La mina al Estado.

La herramienta al Estado.

El producto al Estado.

El otro dice:

La tierra al agricultor.

La mina al minero.

La herramienta al trabajador.

El producto al productor.

Hay sólo esos dos Socialismos.

Uno es la infancia del Socialismo; el otro su madurez.

Uno ya es el pasado; el otro es el futuro. Uno dará lugar al otro.

Hoy cada uno de nosotros debe elegir por uno o el otro de esos dos Socialismos, o confesar que él no es un Socialista.

Liberty V, 10 (diciembre 17, 1887)

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