• En pocas palabras

    Las cosas no son lo que parecen, pero tampoco son de otra manera. Lankavatara Sutra

  • Es necesario liberarse de las cadenas de las ocupaciones cotidianas y de los asuntos políticos... Hay que huir de la política porque daña y destruye la felicidad.
    Epicuro

  • La existencia está más allá del razonamiento... Cuando hayas visto las limitaciones de la inteligencia... empezarás a superar la mente... El hombre es un signo de interrogación, es una bendición. Celébralo".
    Osho

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Del ego a la esencia

Hace unos años vengo recapacitando sobre Un Curso de Milagros – UCDM-, libro con claves importantes de autoconocimiento que no he hallado en otras tradiciones.  Las proyecciones, por ejemplo o las relaciones con el otro están muy bien tratadas en este texto, también el perdón y tantos otros aspectos, pero hay un tema que puede producir dificultades interpretativas. Se trata de la explicación sobre el origen de la separación y la creación del ego.

Sobre este particular el pensamiento budista es mucho más llano en su exposición: el cuerpo físico necesita del ego para la supervivencia (en la dimensión relativa), sin embargo eso no impide  la posibilidad de apartarlo, o ponerlo en suspenso,  para adentrarnos en la dimensión absoluta.

UCDM al contraponer el ego al espíritu santo, parece ignorar su funcionalidad. ¿O no será más bien que en el mundo del sueño –maya- el ego es un instrumento práctico para manejarse en la dimensión material? Vivir en el mundo del sueño es una necesidad para la vida física, con ego incluido, y el espíritu santo es el despertar de la ilusión.

Podríamos pues entender que mientras nos movamos en el plano físico habrá que convivir con el ego (en sueños felices), pero siempre nos es posible acompañarnos también del espíritu santo. Pasando del ego a la esencia o consciencia.

 



Enlace a videos



Ucdm – manual para el maestro (4p)

Ucdm – Ejercicios (20p)

Un Curso de Milagros – fragmentos

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Doble realidad

Realidad aparente y realidad absoluta son conceptos empleados habitualmente en el budismo para referirse a los distintos niveles de veracidad en la indagación de la naturaleza de los fenómenos tanto del mundo material como psíquico. Podríamos también hablar de realidades múltiples, si consideráramos la variedad interpretativa que opera en el mundo de las apariencias, el mundo de maya, pero de una forma esquemática toda esa diversidad se engloba en el mundo de lo aparente. Dimensión relativa y dimensión absoluta son otros términos utilizados también para referirse a lo  que aquí se expone.

Pertenecen al mundo de la realidad aparente todo lo referente al mundo de la materia; la forma, el cuerpo, el ego, la personalidad, el deseo, el odio, así como lo perteneciente al campo emocional y mental.

Esa realidad aparente es solo relativa, es una forma de ver, de pensar, de interpretar el mundo, y porque solo es una interpretación posible no puede ser la interpretación última, definitiva.

La realidad última sin embargo, está más allá de nuestras posibilidades interpretativas. En contraposición o frente a  lo material, es energía, frente a la forma es no-forma, es lo no manifestado explícitamente. Frente al mundo del ego, de los deseos y emociones es el mundo de la Conciencia.

Las dos realidades se superponen, se entremezclan y hasta entran en conflicto cuando no sabemos situarlas en el lugar debido. El mundo del pequeño yo, del cuerpo, de mi supervivencia, tiene su razón de ser, cumple una función importante. Despreciar la vida solo es indicador de poca sabiduría. Por eso no puedo contraponer cuerpo a espíritu, materia a energía. El cuerpo, la materia no es la última frontera a la que puedo llegar.

La energía es anterior a la materia, la segunda proviene de la primera, vivir anclados en el mundo de la materia es ignorar los orígenes. Cada átomo de lo que llamamos materia es una trama energética. Algo semejante ocurre en nuestra mente. El desapego, que no el rechazo, del ego y de la materia, conduce a un estado de conciencia nuevo, más ampliado.


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Desapego budista

Al cesar el apego cesa… la pena, el lamento, el dolor, la aflicción y la tribulación, he aquí el cesar de todo este montón de sufrimiento.

El Noble Discípulo ve cómo los placeres de los sentidos dan poco gusto y mucho sufrimiento, crean muchas tribulaciones y entrañan un gran peligro, y ha alcanzado el gozo y la felicidad ajenos a los placeres de los sentidos.

Ya no se apega a las opiniones, ya no se apega a reglas y ceremonias, ya no se apega a doctrinas sobre el yo. Al no apegarse, no siente angustia, al no angustiarse, logra en y por sí mismo el Nibbāna.

Buddha. Los Sermones Medios (38,14 y 11)


La pena surge del anhelo, el temor surge del anhelo. Para aquel que está libre de anhelo, no hay pena, y ¿cómo podría haber temor?

Los estados condicionados son desgraciados (…) El sabio da de lado los placeres limitados y mira la felicidad duradera.

El que ha alcanzado la plenitud carece de temor, de pasión y de ataduras.

Mira este mundo como una carroza real pintada; los locos se hunden en él, los que saben no se atan a él.

Libérate del pasado, libérate del futuro, libérate del tiempo intermedio; sé trascendente.

Buda. Dhammapada


Thomas Cleary , estudioso del budismo y traductor del Dhammapada aclara en uno de sus comentarios el sentido de ese cese de los deseos:

“Al saber que no deberían aferrarse a los deseos, ciertas personas suponen erróneamente que eso quiere decir suprimir los deseos. Como la supresión que se intenta llevar a cabo es una forma de aferrarse, esa operación fracasa”

Es decir que el mismo apego a ese cese es también un error. Así el problema que plantea el budismo no sería tanto el de tener o no tener deseos como el del apego o desapego a los mismos.

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