• En pocas palabras

    Todos los cerebros del mundo son impotentes contra cualquier estupidez que esté de moda. Jean de La Fontaine
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    No intentes jamás curar el cuerpo, sin antes haber curado el alma. Hipócrates
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    Visión es el arte de ver las cosas invisibles. Jonathan Swift
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    El tipo de filosofía que uno elige depende del tipo de persona que uno es. J.G. Fichte

  • Es necesario liberarse de las cadenas de las ocupaciones cotidianas y de los asuntos políticos... Hay que huir de la política porque daña y destruye la felicidad.
    Epicuro

  • La existencia está más allá del razonamiento... Cuando hayas visto las limitaciones de la inteligencia... empezarás a superar la mente... El hombre es un signo de interrogación, es una bendición. Celébralo".
    Osho

  • Traductor

Doble realidad

Realidad aparente y realidad absoluta son conceptos empleados habitualmente en el budismo para referirse a los distintos niveles de veracidad en la indagación de la naturaleza de los fenómenos tanto del mundo material como psíquico. Podríamos también hablar de realidades múltiples, si consideráramos la variedad interpretativa que opera en el mundo de las apariencias, el mundo de maya, pero de una forma esquemática toda esa diversidad se engloba en el mundo de lo aparente. Dimensión relativa y dimensión absoluta son otros términos utilizados también para referirse a lo  que aquí se expone.

Pertenecen al mundo de la realidad aparente todo lo referente al mundo de la materia; la forma, el cuerpo, el ego, la personalidad, el deseo, el odio, así como lo perteneciente al campo emocional y mental.

Esa realidad aparente es solo relativa, es una forma de ver, de pensar, de interpretar el mundo, y porque solo es una interpretación posible no puede ser la interpretación última, definitiva.

La realidad última sin embargo, está más allá de nuestras posibilidades interpretativas. En contraposición o frente a  lo material, es energía, frente a la forma es no-forma, es lo no manifestado explícitamente. Frente al mundo del ego, de los deseos y emociones es el mundo de la Conciencia.

Las dos realidades se superponen, se entremezclan y hasta entran en conflicto cuando no sabemos situarlas en el lugar debido. El mundo del pequeño yo, del cuerpo, de mi supervivencia, tiene su razón de ser, cumple una función importante. Despreciar la vida solo es indicador de poca sabiduría. Por eso no puedo contraponer cuerpo a espíritu, materia a energía. El cuerpo, la materia no es la última frontera a la que puedo llegar.

La energía es anterior a la materia, la segunda proviene de la primera, vivir anclados en el mundo de la materia es ignorar los orígenes. Cada átomo de lo que llamamos materia es una trama energética. Algo semejante ocurre en nuestra mente. El desapego, que no el rechazo, del ego y de la materia, conduce a un estado de conciencia nuevo, más ampliado.


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Emily Dickinson – Poemas a la muerte

(fragmentos)


Hacia una Condición desconocida


Habré de sorprenderme
y descifrar Signos e Indicios,
y tropezar infinidad de veces,
hasta encontrar la clave celestial.


Infinitud de Mares
que nunca vieron Costa —
el Borde de otros Mares por nacer —
La Eternidad — es Eso —


Uno más Uno — es Uno —
El Dos — es una fórmula gastada —
Buena para enseñarla en las Escuelas —
pero Inferior como Elección —


La Muerte es un Diálogo
entre Polvo y Espíritu.
«Deshazte», dice Ella — y el Espíritu:
«Señora, espero Algo bien distinto»


Pasajero — del Infinito




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Desapego budista

Al cesar el apego cesa… la pena, el lamento, el dolor, la aflicción y la tribulación, he aquí el cesar de todo este montón de sufrimiento.

El Noble Discípulo ve cómo los placeres de los sentidos dan poco gusto y mucho sufrimiento, crean muchas tribulaciones y entrañan un gran peligro, y ha alcanzado el gozo y la felicidad ajenos a los placeres de los sentidos.

Ya no se apega a las opiniones, ya no se apega a reglas y ceremonias, ya no se apega a doctrinas sobre el yo. Al no apegarse, no siente angustia, al no angustiarse, logra en y por sí mismo el Nibbāna.

Buddha. Los Sermones Medios (38,14 y 11)


La pena surge del anhelo, el temor surge del anhelo. Para aquel que está libre de anhelo, no hay pena, y ¿cómo podría haber temor?

Los estados condicionados son desgraciados (…) El sabio da de lado los placeres limitados y mira la felicidad duradera.

El que ha alcanzado la plenitud carece de temor, de pasión y de ataduras.

Mira este mundo como una carroza real pintada; los locos se hunden en él, los que saben no se atan a él.

Libérate del pasado, libérate del futuro, libérate del tiempo intermedio; sé trascendente.

Buda. Dhammapada


Thomas Cleary , estudioso del budismo y traductor del Dhammapada aclara en uno de sus comentarios el sentido de ese cese de los deseos:

“Al saber que no deberían aferrarse a los deseos, ciertas personas suponen erróneamente que eso quiere decir suprimir los deseos. Como la supresión que se intenta llevar a cabo es una forma de aferrarse, esa operación fracasa”

Es decir que el mismo apego a ese cese es también un error. Así el problema que plantea el budismo no sería tanto el de tener o no tener deseos como el del apego o desapego a los mismos.

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