• En pocas palabras

    Todos los cerebros del mundo son impotentes contra cualquier estupidez que esté de moda. Jean de La Fontaine
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    No intentes jamás curar el cuerpo, sin antes haber curado el alma. Hipócrates
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    Visión es el arte de ver las cosas invisibles. Jonathan Swift
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    El tipo de filosofía que uno elige depende del tipo de persona que uno es. J.G. Fichte

  • Es necesario liberarse de las cadenas de las ocupaciones cotidianas y de los asuntos políticos... Hay que huir de la política porque daña y destruye la felicidad.
    Epicuro

  • La existencia está más allá del razonamiento... Cuando hayas visto las limitaciones de la inteligencia... empezarás a superar la mente... El hombre es un signo de interrogación, es una bendición. Celébralo".
    Osho

  • Traductor

A vueltas con la ciencia

Imaginemos la estancia de un edificio con suficiente iluminación para moverse tranquilamente por ella. Junto a esta habitación hay unas zonas imposibles de escrutar por su oscuridad. En este símil la habitación iluminada es lo equivalente a los conocimientos científicos, mientras la zona oscura queda al margen de este conocimiento cuantificable. Así pues, algunos vivirán encerrados en esa pequeña habitación solo palpando los límites, mientras otros seres que quieran acercarse a unos niveles mayores de realidad tendrán en cuenta la existencia de las estancias oscuras. Los segundos no ignoran la habitación iluminada pero la inscriben en un marco más amplio de referencia.

La ciencia pone límites a lo cuantificable, es capaz de medir pero hasta cierto punto a partir del cual los instrumentos de tasar dejan de ser efectivos y los cálculos matemáticos no dan resultado. Detrás de lo cuantificable está lo no cuantificable, o incluso en o dentro de. Lo conocido es parte de algo mayor desconocido. Como diría David Bohm lo manifiesto es consecuencia de lo no manifiesto.

El hecho de que lo no manifestado escape a la conceptualización no debería ser un obstáculo para su inclusión como un dato más  a tener en cuenta en la aproximación a una realidad ampliada aunque no sea la ciencia quien se ocupe de ello.

La ciencia no debería ser entronizada como el elemento central del conocimiento, sino considerarla como una parte más del saber humano al que hay que añadir otros campos de reflexión como pueden ser la ética, la sociología o la reflexión introspectiva, por poner solo unos pocos ejemplos. La ciencia si no va acompañada de unos mínimos valores éticos es un peligro público, sin lugar a dudas.

m_P3201560b+++Foto: Jordi V.

Doble realidad

Realidad aparente y realidad absoluta son conceptos empleados habitualmente en el budismo para referirse a los distintos niveles de veracidad en la indagación de la naturaleza de los fenómenos tanto del mundo material como psíquico. Podríamos también hablar de realidades múltiples, si consideráramos la variedad interpretativa que opera en el mundo de las apariencias, el mundo de maya, pero de una forma esquemática toda esa diversidad se engloba en el mundo de lo aparente. Dimensión relativa y dimensión absoluta son otros términos utilizados también para referirse a lo  que aquí se expone.

Pertenecen al mundo de la realidad aparente todo lo referente al mundo de la materia; la forma, el cuerpo, el ego, la personalidad, el deseo, el odio, así como lo perteneciente al campo emocional y mental.

Esa realidad aparente es solo relativa, es una forma de ver, de pensar, de interpretar el mundo, y porque solo es una interpretación posible no puede ser la interpretación última, definitiva.

La realidad última sin embargo, está más allá de nuestras posibilidades interpretativas. En contraposición o frente a  lo material, es energía, frente a la forma es no-forma, es lo no manifestado explícitamente. Frente al mundo del ego, de los deseos y emociones es el mundo de la Conciencia.

Las dos realidades se superponen, se entremezclan y hasta entran en conflicto cuando no sabemos situarlas en el lugar debido. El mundo del pequeño yo, del cuerpo, de mi supervivencia, tiene su razón de ser, cumple una función importante. Despreciar la vida solo es indicador de poca sabiduría. Por eso no puedo contraponer cuerpo a espíritu, materia a energía. El cuerpo, la materia no es la última frontera a la que puedo llegar.

La energía es anterior a la materia, la segunda proviene de la primera, vivir anclados en el mundo de la materia es ignorar los orígenes. Cada átomo de lo que llamamos materia es una trama energética. Algo semejante ocurre en nuestra mente. El desapego, que no el rechazo, del ego y de la materia, conduce a un estado de conciencia nuevo, más ampliado.


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Desapego budista

Al cesar el apego cesa… la pena, el lamento, el dolor, la aflicción y la tribulación, he aquí el cesar de todo este montón de sufrimiento.

El Noble Discípulo ve cómo los placeres de los sentidos dan poco gusto y mucho sufrimiento, crean muchas tribulaciones y entrañan un gran peligro, y ha alcanzado el gozo y la felicidad ajenos a los placeres de los sentidos.

Ya no se apega a las opiniones, ya no se apega a reglas y ceremonias, ya no se apega a doctrinas sobre el yo. Al no apegarse, no siente angustia, al no angustiarse, logra en y por sí mismo el Nibbāna.

Buddha. Los Sermones Medios (38,14 y 11)


La pena surge del anhelo, el temor surge del anhelo. Para aquel que está libre de anhelo, no hay pena, y ¿cómo podría haber temor?

Los estados condicionados son desgraciados (…) El sabio da de lado los placeres limitados y mira la felicidad duradera.

El que ha alcanzado la plenitud carece de temor, de pasión y de ataduras.

Mira este mundo como una carroza real pintada; los locos se hunden en él, los que saben no se atan a él.

Libérate del pasado, libérate del futuro, libérate del tiempo intermedio; sé trascendente.

Buda. Dhammapada


Thomas Cleary , estudioso del budismo y traductor del Dhammapada aclara en uno de sus comentarios el sentido de ese cese de los deseos:

“Al saber que no deberían aferrarse a los deseos, ciertas personas suponen erróneamente que eso quiere decir suprimir los deseos. Como la supresión que se intenta llevar a cabo es una forma de aferrarse, esa operación fracasa”

Es decir que el mismo apego a ese cese es también un error. Así el problema que plantea el budismo no sería tanto el de tener o no tener deseos como el del apego o desapego a los mismos.

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