• En pocas palabras

    Las cosas no son lo que parecen, pero tampoco son de otra manera. Lankavatara Sutra

  • Es necesario liberarse de las cadenas de las ocupaciones cotidianas y de los asuntos políticos... Hay que huir de la política porque daña y destruye la felicidad.
    Epicuro

  • La existencia está más allá del razonamiento... Cuando hayas visto las limitaciones de la inteligencia... empezarás a superar la mente... El hombre es un signo de interrogación, es una bendición. Celébralo".
    Osho

  • Traductor

  • Anuncios

Del ego a la esencia

Hace unos años vengo recapacitando sobre Un Curso de Milagros – UCDM-, libro con claves importantes de autoconocimiento que no he hallado en otras tradiciones.  Las proyecciones, por ejemplo o las relaciones con el otro están muy bien tratadas en este texto, también el perdón y tantos otros aspectos, pero hay un tema que puede producir dificultades interpretativas. Se trata de la explicación sobre el origen de la separación y la creación del ego.

Sobre este particular el pensamiento budista es mucho más llano en su exposición: el cuerpo físico necesita del ego para la supervivencia (en la dimensión relativa), sin embargo eso no impide  la posibilidad de apartarlo, o ponerlo en suspenso,  para adentrarnos en la dimensión absoluta.

UCDM al contraponer el ego al espíritu santo, parece ignorar su funcionalidad. ¿O no será más bien que en el mundo del sueño –maya- el ego es un instrumento práctico para manejarse en la dimensión material? Vivir en el mundo del sueño es una necesidad para la vida física, con ego incluido, y el espíritu santo es el despertar de la ilusión.

Podríamos pues entender que mientras nos movamos en el plano físico habrá que convivir con el ego (en sueños felices), pero siempre nos es posible acompañarnos también del espíritu santo. Pasando del ego a la esencia o consciencia.

 



Enlace a videos



Ucdm – manual para el maestro (4p)

Ucdm – Ejercicios (20p)

Un Curso de Milagros – fragmentos

Anuncios

Valmiki – El mundo está en la mente

Vālmīki es un legendario sabio (maharishi) al que la tradición considera autor de la epopeya hindú Rāmāiaṇa (datado entre el siglo V y el siglo I a. C). También se le atribuye la autoría del Yoga vásishtha, conocido también como Maha-ramayana.

Valmiki

Fragmentos:

Al ignorante, el mundo le aparece lleno de sufrimiento, pero para el sabio no es sino Brahman.
Descubre la corriente de las aguas profundas de tu consciencia y zambúllete en ella (…) las distinciones que hacemos al decir ‘yo’ y ‘mío’ son las olas de ese mar de nuestro error.
Sumérgete en la profundidad de la Unidad y aléjate de las olas saladas de la dualidad.
Quien medita en el hecho de que ‘yo soy Brahman’ se convierte en Brahman.
Aquel que no tiene nombre, ni forma, es lo que soy; el Sí mismo-Testigo; soy la base de toda experiencia; soy la luz que hace posible la experiencia.
Así como el hilo que engarza las perlas queda oculto, yo soy la Realidad oculta en todos los seres.
Encontrarás el descanso en el estado sin mancha de la pura Consciencia.
El hombre dotado de sabiduría (…) llega con certeza a conocer a Dios dentro de sí con la claridad con que se ve un fruto en la palma de la mano.
El conocimiento del Autor supremo de la Creación le penetra de la segura convicción de no ser ‘yo’, sino Dios, quien hace todo en el mundo.
Habiendo renunciado a su sentido de individualidad, un hombre así ya no está apegado a nada en el mundo.
Piensa que todos los cuerpos pertenecen a la Unica Esencia común y goza de la completa beatitud dándote cuenta de que tú eres ella, que abarca todo el espacio.
El amigo es Brahman y el enemigo también Lo es (…) quienes tienen esta convicción están libres de amor y de aversión y tienen felicidad. (…) Nada está fuera de Brahman y quienes lo saben ya no tienen apego ni antipatía (…) ven también en Brahman alegría y dolor (…) Quien conoce, ve a Dios en todas partes.
Favorecer una inclinación por ciertas cosas que serían buenas y una repugnancia por otras que serían malas es una enfermedad de la mente que suscita la ansiedad.
No te apegues a lo que consideres bueno y no rechaces lo que te parezca detestable.
Como todo se encuentra contenido en ti mismo, nada existe que puedas reivindicar ni repudiar.
Nunca apruebo ni desapruebo ningún acto realizado por mí o por otros.
A nadie considero, oh gran Sabio, amigo ni enemigo, y esta ecuanimidad es la causa de mi larga vida.

Sigue leyendo

Atrapados en la mente

La Mente – Antonio Jorge Larruy (audio)

 

El principal problema que tenemos es que nuestra atención se haya desplazado a la mente y haya quedado atrapda en la mente…

Antonio Jorge Larruy